Las mujeres nacemos con ciertos talentos naturales para relacionarnos con la gente y comunicarnos más efectivamente que los hombres. En otras palabras, las nenas aprendemos a hablar antes que los nenes y tenemos el don de la locuacidad ;-)
¿De qué otra manera podríamos explicar nuestra habilidad para el trabajo de redes ya sea por motivos comerciales o personales y construir relaciones que, a menudo, duran toda la vida?
Lo conseguimos conversando con todos y cada una de las personas con las que nos reunimos y compartimos información que, de alguna manera, nos relaciona de por vida a la vez que colabora a que establezcamos relaciones comerciales viables.
En este punto tal vez usted esté pensando: “¡Debe estar bromeando! De ninguna manera”. Pero piense, ¿Qué nos gusta hacer? Nos gusta hablar y, a decir verdad, lo hacemos bastante bien, nos resulta algo natural que requiere muy poco esfuerzo de nuestra parte. Conversamos con otras mujeres acerca de nuestras experiencias de vida, de algunos productos y servicios que compramos, de productos y servicios que NO pensamos volver a comprar, de una película que nos llegó al corazón, de remedios caseros, de nuestros hijos, de nuestros maridos, ABSOLUTAMENTE DE TODO. Como resultado ¿Qué logramos? Hacer networking, trabajo de redes, marketing relacional o como quiera llamarlo.
En términos empresariales, estamos realmente compartiendo información que puede conducir a hacer la venta. . . no sólo la venta, sino también a ¡ganar un cliente fiel!
